De www.elplural.com 17/09/2007
IGNASI PELLICER / VALENCIA
Con el aliento de la justicia en su cogote, la dirección nacional del PP impone máxima precaución para todo lo que tenga que ver con este preboste “popular”. Ésta es la razón por la que el líder del PP, Mariano Rajoy, evita siempre ir a Castellón.
El sátrapa de Castellón pierde influencia entre los suyos
Desde Vinaròs hasta Almenara, de norte a sur de la provincia de Castellón, nadie en el PP se atreve a levantarle la voz a Carlos Fabra. La cosa cambia radicalmente cuando traspasa su límite geopolítico. Entonces lo que piensa, dice o propone el que es presidente provincial del PP y de la diputación deja de tener cualquier importancia. Se han manifestado últimamente indicios que apuntan a que el peso político de Fabra es cada vez más flaco.
Costa mira a otro lado
Uno de los indicios más recientes del declive de Fabra se manifestó el pasado 5 de septiembre. Fabra en público expresó su deseo de que el castellonense, Juan Costa, ex ministro de Aznar, fuera el cabeza de lista electoral del PP por Castellón para las elecciones generales del año que viene. Normalmente a una invitación de este tipo, el aludido suele contestar para aceptarla la oferta o no, pero han pasado los días y Costa no ha dicho esta boca es mía. Es muy probable que el silencio de Costa al envite tenga mucho que ver con la extremada precaución que dicen que impone la dirección del PP nacional cuando Fabra aparece de por medio.
Hablar de elecciones para acallar problemas con la justicia.
También es cierto que ese repentino tirar los tejos políticos de Fabra a Costa -considerado ahora éste como uno de los “niños bonitos” de Mariano Rajoy, tras nombrarle director del programa electoral del PP- tuvo un motivo inconfeso por Fabra, acechado por la justicia. Ese mismo día, el juzgado de Nules que instruye uno de los muchos sumarios contra el sospechoso político por supuesto cobro de comisiones ilegales al empresario, Vicente Vilar, se convertía en foco de la noticia nada buena para él.
El chófer y las bolsas
Se supo - según declaraciones al juez de la secretaria del empresario Vilar - que el chófer de Fabra recogía con regularidad bolsas de la empresa de aquel, aunque, de momento, no se ha podido confirmar que dentro había fardos de billetes, que es lo que intenta demostrar la acusación en este sumario.
La lista de imputaciones a Fabra en supuestos delitos es mucho mayor, mientras se espera que de una vez se celebren los juicios, tras la larga espera que se inició con las primeras denuncias a finales del año 2003. Con la justicia en los talones, no resulta extraño que Mariano Rajoy evite ir a Castellón esperándole en las puertas Fabra para rendirle pleitesía.
Las fotos de Rajoy con Fabra se cotizan al alza
Hoy por hoy, en medios profesionales periodísticos se sigue cotizando muy alto una fotografía dándose la mano los dos dirigentes políticos. Rajoy, como líder y candidato de la derecha bajo las siglas del PP a la presidencia del gobierno español, quiso – así lo dijo textualmente– iniciar este curso político “con acento valenciano”. Estuvo en Alicante, anteriormente en Valencia, pero a Castellón “Rajoy lo evita hasta volando por encima en avión”, dice con sorna una fuente política valenciana de la oposición.
El último cartucho de Fabra: su hija senadora
El último cartucho que Fabra ha utilizado con éxito, justo antes de lo que se adelanta como posible inicio de su caída política, lo dispara y dio en el blanco, pensando en su hija. Al socaire del resultado favorable al PP de Castellón en las urnas del pasado 27 de mayo – pese a una sensible huida del voto conservador hacia la izquierda – Fabra consiguió colocar a su hija Andrea de senadora por designación del ejecutivo autonómico “Les Corts”.
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