AMPARO PANADERO
Yo quiero que la niña que nazca en España sea libre y, sobre todo, respetada. En esta campaña tan frenética se ha vivido, de paso, uno de los días más tristes. Cuatro mujeres asesinadas el pasado martes. Laura, María José, Victoria y Virma. Un estremecimiento que se coló en nuestros corazones, de forma brutal, el día después del primer gran debate mediático.
Hace tiempo que el terrorismo machista dispara las frías cifras de la violencia de este país, superando el terrorismo etarra. Y solo cinco minutos de silencio, la vida es eterna en cinco minutos. La vida pasa. Y nos quedamos callados. No fue jornada para suspender la campaña electoral. Solo cinco minutos de silencio. Quiero ser una voz más de las miles de mujeres que esta semana estamos rotas, llenas de rabia. Mujeres que estamos en muchos frentes, mujeres que cada día sacamos el sol a la ventana para calentar a alguien que, además, también nos pide la luna. Y aquí estamos, seguimos gritando para que otras mujeres, mucho más jóvenes, crezcan libres, respetadas, iguales en casa y en el trabajo.
Nos educaron para buscar un príncipe azul que no existe, nos prepararon para servir en el hogar y en la vida, para parir y criar, y seguir criando. Pero también decidimos estudiar y trabajar. Eran tiempos sin conciliación. Mi generación vibró con la llegada de la democracia. Somos mujeres habitadas de sueños y de lucha. Nunca nos hemos resignado. Y ahora que la mujer conquista espacios de igualdad, decide ser ella y no ser abnegadamente suya, las mentes machistas no soportan perder el poder doméstico, laboral y social.
Quiero compartir esta reflexión con las mujeres y hombres jóvenes. Para que los gobiernos defiendan a las personas, la igualdad, la justicia social, la conciliación, la educación en la ciudadanía, el respeto y la solidaridad. Para que las cosas cambien aún más, para que la poesía de la vida no esté en el corazón de una lavadora. Nadie puede hacerte daño.
Publicado en Mediterraneo.
Amparo, comparto prácticamente todo de lo que dices, solo una pequeña aclaración… en los años más terribles del terrorismo etarra, allá por los ochenta, la cifra de mujeres muertas a manos de sus esposos, ex-esposos, novios…a manos de sus personas más queridas (que terrible es esto)era mayor que el nº de personas asesinadas por la banda. En aquella época las noticias salían en un pequeño trozo de una pequeña columnita en en el periódico, en la zona de “breves”, no eran menos las mujeres muertas, no, es que no se contabilizaban… doy gracias a Dios porque al menos hemos llegado a escandalizarnos de estos asesinatos.