Por Ximo Puig
Entre la resaca de unos días de vacaciones que aún van a prolongar los estudiantes y algunos afortunados, la buena noticia de la desaceleración de los accidentes mortales de tráfico -siempre serán demasiados- nos alumbra este martes con pinta de lunes.

Este día extraño por la trayectoria vacacional de las Cortes Valencianas, ha sido elegido para celebrar un pleno que llevará a la cámara alta al exalcalde de Borriana, Alfonso Ferrada en sustitución de Andrea Fabra.
Todos los datos apuntan en la dirección que ha sido la agenda judicial, que compromete a Ferrada, la que ha precipitado esta reunión extraordinaria que el PP ha impuesto para hoy.
La circunstancia sólo vuelve a reafirmar la utilización partidaria del señor Camps del parlamento valenciano que interrumpió supuestamente sus sesiones por las Fallas pero que no tuvo inconveniente en reunir a su grupo para orientarles en la nueva cruzada de los conservadores valencianos contra el gobierno aún no constituido de Zapatero. La lectura que hace el PP de los resultados electorales parece que va a dotar de mayor arrogancia la instrumentalización de las instituciones a favor de su partido.
Es Lunes Santo. Tiempo de pasión y de pólvora, esta semana mezcla demasiado sentimiento. Fallas y procesiones. Y poco sobresalto informativo. Rajoy marcha al extranjero antes de bendecir ramos y palmas, Zaplana se retira a sus aposentos en Viernes de Dolor, y Aguirre (o la cólera de Dios como dice Joaquín Leguina) se queda al frente de la villa y corte, y para nada reviviendo el arrepentimiento de María Magdalena, que hoy es Lunes Santo. Pero es que Madrid no es Betania. Aquí paz, allá gloria.










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