Publicado en Mediterraneo el 07-04-2008
Resulta imposible no citar a la jerarquía eclesiástica de este país. De nuevo, desde Valencia el obispo de la Diócesis vuelve a lanzar dardos contra Educación para la Ciudadanía, acusando al estado de educador de conciencias. En los tiempos que corren deberían predicar con el ejemplo ellos, sus medios de comunicación y su brazo político armado derechista. Menos crispar e increpar y más respeto y tolerancia. Frente a este nuevo ataque radical, desde el gobierno autonómico se hace público un decreto de deberes y derechos, y sin compartirlo con responsables docentes, sindicatos y padres. Un texto que reafirma, aún más si cabe, el deterioro de la enseñanza pública que el PP viene provocando para favorecer a los centros privados y para, de paso, alterar catastróficamente las estadísticas de fracaso escolar. Más segregación y menos integración social y cultural en Primaria y Secundaria. Y por si no fuera suficiente, clama al cielo las referencias predominantes en el texto a la disciplina, a las medidas correctoras. Derechos y deberes solo para centros públicos, al dictado de los intereses partidistas y empresariales docentes.




Es Lunes Santo. Tiempo de pasión y de pólvora, esta semana mezcla demasiado sentimiento. Fallas y procesiones. Y poco sobresalto informativo. Rajoy marcha al extranjero antes de bendecir ramos y palmas, Zaplana se retira a sus aposentos en Viernes de Dolor, y Aguirre (o la cólera de Dios como dice Joaquín Leguina) se queda al frente de la villa y corte, y para nada reviviendo el arrepentimiento de María Magdalena, que hoy es Lunes Santo. Pero es que Madrid no es Betania. Aquí paz, allá gloria.
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