Article de XIMO PUIG a Levante, 30 de març de 2008.
Los progresistas valencianos no nos merecemos la resignación. Ni tampoco los discursos catastrofistas que ahondan en una especie de vena autodestructiva tantas veces cultivada entre nosotros.
La amalgama conservadora que convive hoy en el PP ha conseguido contagiar a una parte muy importante de la sociedad valenciana del ideario victimista tan sólidamente asentado en las raíces de un populismo que se ha prodigado con éxito en los más diversos territorios.
No creo en las credenciales del perdedor que busca siempre culpabilidades ajenas, pero es bastante difícil de discutir la potencia del magma mediático y el clientelismo que la derecha valenciana -con escasos antecedentes democráticos- ha conseguido armar.
Es Lunes Santo. Tiempo de pasión y de pólvora, esta semana mezcla demasiado sentimiento. Fallas y procesiones. Y poco sobresalto informativo. Rajoy marcha al extranjero antes de bendecir ramos y palmas, Zaplana se retira a sus aposentos en Viernes de Dolor, y Aguirre (o la cólera de Dios como dice Joaquín Leguina) se queda al frente de la villa y corte, y para nada reviviendo el arrepentimiento de María Magdalena, que hoy es Lunes Santo. Pero es que Madrid no es Betania. Aquí paz, allá gloria. 



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